Algunas características específicas y reflexiones sobre los sectores medios
Desde el conflicto campo-gobierno se puede verificar un renovado interés por estudiar, definir o polemizar sobre los “sectores medios urbanos”, tanto analistas de opinión como políticos opositores sostienen que en ese sector social el gobierno habría perdido buena parte de su electorado de apoyo quedándose sólo con el voto clientelar. Otros analistas afirman que incluso la misma elección que consagro a Cristina Kirchenr ya mostraba en forma incipiente lo que comentamos. A este panorama, difícil para cualquier gobierno, se le debería agregar que también los sectores medios rurales han deplorado la política gubernamental, precisamente, a partir del conflicto por la circular 125.
El gobierno por lo tanto parecería no tener una política de acercamiento a los sectores medios y esto estaría minando aceleradamente su legitimidad. La clase media se estaría convirtiendo entonces en el actor central de la política argentina, tanto así que, alguna de las propuestas de los partidos de la oposición más importantes postulan que es deseable y factible “una argentina de clase media”. Podríamos utilizar una imagen –que sirve sólo en tanto imagen -, y sostener que buena parte de lo que llamamos clase media se dio cita en la impresionante movilización al monumento a los españoles convocada por la mesa de enlace. Se torna más que justificado entonces intentar establecer algunos elementos de análisis comunes y encontrar un marco definicional adecuado respecto de la clase media que ha producido la movilización “espontánea”[1] más grande de los últimos 20 años.
Para comenzar a reflexionar sobre el tema pongo a disposición del lector un interesante, aunque extenso, arsenal definicional que en los años 70 creó el historiador norteamericano Arno Mayer[2] para definir a la clase media baja, pero que podría ampliar su esfera de aplicación: 1) Que se ganan la vida por medio de un trabajo que no es preeminentemente actividad manual que requiera el constante ejercicio físico y que exija un mínimo de alfabetización. 2) que por cualquier criterio objetivo (de ingreso, riqueza, educación, residencia, etc.) no sea de clase alta ni baja. 3) que tengan una especial conciencia propia de no pertenecer ni a la una ni a la otra porque aspiran a ascender. 4) que estén inclinados a ser muy individualistas en sus intentos de movilidad social. 5) que consideren sacrosanta la propiedad privada. 6) que sean muy susceptibles a la opción conjunta y también al patrocinio personal. 7) que se inclinen a proteger y mejorar las esperanzas de vida de sus hijos. 8) que en casos extremos y particularmente en situaciones de tensión, tengan más temor a hundirse o a regresar a ocupaciones poco honorables [3] , o a las labores manuales, que ambición de acender a la clase media (absoluta en el original) alta y 9) que se unen para emprender una acción política conjunta solamente en momentos de peligro grave.
Más adelante tomaremos alguno de estos elementos conceptuales para analizarlos y utilizarlos si fueran correctos, pero quiero seguir con la búsqueda de definiciones sobre la clase media, dejando claro que tal enumeración es absolutamente arbitraria, están aquí simplemente porque les encuentro algún potencial.
Desde el conflicto campo-gobierno se puede verificar un renovado interés por estudiar, definir o polemizar sobre los “sectores medios urbanos”, tanto analistas de opinión como políticos opositores sostienen que en ese sector social el gobierno habría perdido buena parte de su electorado de apoyo quedándose sólo con el voto clientelar. Otros analistas afirman que incluso la misma elección que consagro a Cristina Kirchenr ya mostraba en forma incipiente lo que comentamos. A este panorama, difícil para cualquier gobierno, se le debería agregar que también los sectores medios rurales han deplorado la política gubernamental, precisamente, a partir del conflicto por la circular 125.
El gobierno por lo tanto parecería no tener una política de acercamiento a los sectores medios y esto estaría minando aceleradamente su legitimidad. La clase media se estaría convirtiendo entonces en el actor central de la política argentina, tanto así que, alguna de las propuestas de los partidos de la oposición más importantes postulan que es deseable y factible “una argentina de clase media”. Podríamos utilizar una imagen –que sirve sólo en tanto imagen -, y sostener que buena parte de lo que llamamos clase media se dio cita en la impresionante movilización al monumento a los españoles convocada por la mesa de enlace. Se torna más que justificado entonces intentar establecer algunos elementos de análisis comunes y encontrar un marco definicional adecuado respecto de la clase media que ha producido la movilización “espontánea”[1] más grande de los últimos 20 años.
Para comenzar a reflexionar sobre el tema pongo a disposición del lector un interesante, aunque extenso, arsenal definicional que en los años 70 creó el historiador norteamericano Arno Mayer[2] para definir a la clase media baja, pero que podría ampliar su esfera de aplicación: 1) Que se ganan la vida por medio de un trabajo que no es preeminentemente actividad manual que requiera el constante ejercicio físico y que exija un mínimo de alfabetización. 2) que por cualquier criterio objetivo (de ingreso, riqueza, educación, residencia, etc.) no sea de clase alta ni baja. 3) que tengan una especial conciencia propia de no pertenecer ni a la una ni a la otra porque aspiran a ascender. 4) que estén inclinados a ser muy individualistas en sus intentos de movilidad social. 5) que consideren sacrosanta la propiedad privada. 6) que sean muy susceptibles a la opción conjunta y también al patrocinio personal. 7) que se inclinen a proteger y mejorar las esperanzas de vida de sus hijos. 8) que en casos extremos y particularmente en situaciones de tensión, tengan más temor a hundirse o a regresar a ocupaciones poco honorables [3] , o a las labores manuales, que ambición de acender a la clase media (absoluta en el original) alta y 9) que se unen para emprender una acción política conjunta solamente en momentos de peligro grave.
Más adelante tomaremos alguno de estos elementos conceptuales para analizarlos y utilizarlos si fueran correctos, pero quiero seguir con la búsqueda de definiciones sobre la clase media, dejando claro que tal enumeración es absolutamente arbitraria, están aquí simplemente porque les encuentro algún potencial.
Requiero opiniones sobre estos elementos que definirían a la clase media. El texto continuará.
[1] La polemicidad de los términos políticos se demuestra una vez más cuando los medios de comunicación contraponen la “espontaneidad” de los asistentes a los actos del campo con el “aparato” que prededominaría en los actos del gobierno.
[2] De “Los humanistas y la política”, Michael Mooney y Florian Sturber compiladores, artículo de Arno Mayer “La clase media baja como problema histórico”, pág 239. Fondo de cultura económica, México 1984.
[3] La cursiva es mía, normal en el original.

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